¿Quién soy yo?

Hola, visitante de mi web. Me llamo Íñigo Álvarez de Arcaya y me gustaría contarte por qué estoy aquí. 

No soy ningún experto financiero y nunca me habían llamado especialmente la atención las finanzas, la microeconomía ni la macroeconomía. En realidad, me aburrían.  

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Tengo la inmensa suerte de haber tenido una buena carrera profesional: soy Ingeniero de Telecomunicaciones y trabajo desde hace 18 años en una gran multinacional.


Gano suficiente para mí y mi familia y sólo me quedaba esperar mi turno para la jubilación, cobrar lo que me debe el Gobierno y disfrutar de los años en los que no tendré que preocuparme de trabajar.

Pero hace 3 años me empezó a preocupar la gran cantidad de noticias relativas a que la gente de mi generación (yo formo parte del babyboom de los 70) íbamos a tener graves problemas para cobrar nuestra pensión de jubilación. Y sólo seríamos los primeros…

 

Me dio por empezar a leer y profundizar en el problema y mi cabeza hizo click.

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La cruda realidad es que toda mi estabilidad económica, y la de mi familia, pende de un hilo. Y lo peor es que en mi posición en ese momento, no tenía forma de asegurar ese hilo.

Me encontré de golpe con que mi situación financiera está en manos de terceras personas o entidades sobre las que no tengo ningún control (mi empresa, mi banco, mi aseguradora, el gobierno,…). Eso significa que mi situación financiera depende de decisiones en las que no tengo ninguna influencia.


​​​​​​​Si me despiden de mi empresa, empiezo a tener una edad en la que no me resultará tan fácil encontrar otro trabajo. Hay mucha gente joven bien preparada y dispuesta a trabajar por mucho menos dinero.


Acabamos de salir de una crisis que superé con un poco de suerte. Pero llegará otra más pronto que tarde. Eso está garantizado. Si algo se cumple en la economía son los ciclos, de subida y de bajada. ​​​​​​​


​​​​​​​Incluso si llego a la edad de jubilación sin grandes sobresaltos, no está nada claro que el gobierno sea capaz de mantenerme con el sueldo de jubilación que me habré ganado después de casi 40 años trabajando y pagando religiosamente mis impuestos.

Más bien, está bastante claro que no va a haber forma de pagar de la misma forma que se ha hecho hasta ahora. Que se puede arreglar, seguro, pero si eso depende de nuestra clase política, yo no albergo grandes esperanzas.

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Si esta situación te suena y te ves reflejado, aunque sea en parte, la buena noticia es que este despropósito tiene solución.


Aunque no es fácil: tenemos que hacernos responsables de nuestro propio presente y futuro y dejar de depender de decisiones ajenas. 

Y no vale quejarse del capitalismo, del gobierno, de los bancos,… Eso no va a cambiar ni siquiera a largo plazo.

 

Hay que empezar a hacer. Conocer las reglas y hacerlas jugar a nuestro favor. No quiero engañar a nadie, es un proceso lento y da una pereza terrible.


Pero de eso se trata hacerse mayor ¿no? 

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Yo ya llevo mucho tiempo leyendo, escuchando, viendo,… aprendiendo. Y lo que me he encontrado es que la inmensa mayoría de la gente a mi alrededor está tan perdida y despistada como yo.


Se me abrieron los ojos y descubrí lo poco que sabía sobre mi propia economía personal, sobre el ahorro, sobre las inversiones, incluso sobre las formas alternativas de ganar dinero (más allá de tener una nómina).

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Me ha sorprendido tanto mi propia ignorancia y la de la mayoría de los que me rodean que me he lanzado a internet con Destino LiberFin a intentar difundir la educación financiera entre los que no somos expertos financieros, como yo.

 

Mi objetivo es enseñarte a sacar el máximo partido a tu dinero sin ser economista, perder el miedo a los vaivenes de la economía mundial y ser capaz de alcanzar la Libertad Financiera. Por el camino, resolveremos el problema de nuestra pensión de jubilación.

No quiero confundirte: no te voy a decir que debes comprar acciones de Telefónica o comprar un piso para alquilar en la Castellana. No soy un asesor financiero.

 

Pero, precisamente por eso, creo que puedo contar las cosas de forma que las entendamos los no expertos como yo.

 

Lo que te quiero contar es la gran cantidad de cosas que podemos hacer para avanzar en la buena dirección. Cosas que a mí nadie me había contado, y me imagino que a ti tampoco. Cosas que yo he aprendido y que quiero compartir.

 

Y te voy a ser sincero: me encantaría generarme una nueva fuente de ingresos ayudando al que quiera escucharme a dar un paso adelante. Y servirte de ejemplo si tienes la inquietud de hacer cosas diferentes.

Esta es mi declaración de intenciones, de dónde vengo y a dónde voy.


Ojalá logremos conectar y me acompañes en este camino apasionante, porque la recompensa merece mucho la pena. 


Ya sabes cómo encontrarme: